Las paredes oyen. Adelanto de Filtraciones, el nuevo libro de Santiago O´Donnell

Santiago O'Donnell

Por Santiago O´Donnell-

Entre las filtraciones más resonantes y noticiosas de la Argentina no puede faltar la de Lago Escondido. Su impacto político y mediático es innegable. Y más allá de la fuerte repercusión inicial, en enero de 2023, su efecto social sigue vigente. Sobre todo, desde la detención de Cristina Kirchner y los cuestionamientos que pusieron al sistema judicial como el principal problema en la Argentina, por encima incluso de la economía, en algunas encuestas que pasan por televisión. Más allá de la condena firme en tres instancias a la expresidenta, no deja de ser un símbolo poderoso que el juez instructor de la causa por la que fue condenada, Julián Ercolini, haya sido también uno de los protagonistas de la trama de Lago Escondido.

Se trata de una filtración de textos y audios de un grupo de chat de la red social Telegram. En eso se parece a los Moroleaks (2019), la filtración de chats de Telegram entre los fiscales y el juez del caso Lava Jato en Brasil. También a los Rickleaks (2019), sobre otro grupo de chats de Telegram, esta vez del gobernador de Puerto Rico, Ricardo Roselló, con ministros y asesores. Los Rickleaks incluyeron descripciones de prácticas corruptas y comentarios homofóbicos que en 2019 desataron una pueblada encabezada por los cantantes Ricky Martin y Bad Bunny, la cual provocó la caída de Roselló. Que tres de las filtraciones más importantes de América Latina provengan de accesos a grupos de chat de la plataforma Telegram no debería llamar la atención. Se trata de una red social muy usada por políticos, empresarios, magistrados y también periodistas porque se vale de comunicaciones encriptadas para proveer mayor seguridad. Pero hoy día, en plena era de la transparencia, todo se puede saber. Ya sea porque alguien de adentro del grupo quiso contar, como parece haber sido el caso en Puerto Rico, o porque alguien mandó a hackear a un miembro del grupo, como habría pasado en Brasil y Argentina con el entonces juez Sergio Moro y el entonces ministro de Seguridad de la Ciudad de Buenos Aires, Marcelo D’Alessandro, respectivamente.

Marcelo D'Alessandro | perfil, información y las últimas noticias

Marcelo D’Alessandro, exministro de Seguridad de la Ciudad de Buenos Aires.

En el caso de Lago Escondido, de no haber sido por un hacker que accedió al celular de D’Alessandro y mandó los mensajes que alguien filtró a los medios, nadie se hubiera enterado de que en octubre de 2022 los miembros del grupo mantuvieron un cónclave secreto en la estancia del magnate británico Joe Lewis, uno de los principales latifundistas de la Patagonia argentina. La reunión tuvo lugar en una mansión de 2.500 metros cuadrados rodeada de un imponente paisaje cordillerano en el extremo oeste de la provincia de Río Negro, rodeada de obras de Bacon, Cezanne, Modigliani, Matisse y Picasso, en un predio que cuenta con un hipódromo, canchas de fútbol, básquet y tenis, un zoológico y hasta un aeropuerto, a pasos de un complejo de esquí. El grupo de invitados incluía a magistrados, funcionarios, empresarios y agentes de inteligencia. La filtración motivó grandes titulares en los principales medios de comunicación, una catarata de presentaciones judiciales, la renuncia de D’Alessandro y el descarrilamiento de la candidatura presidencial del entonces jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta. Pero pese a la contundencia de las pruebas, las causas duermen apiladas en los cajones de los tribunales. Y el resto de los participantes del viaje a Lago Escondido sigue con su vida como si nada hubiera pasado.

En noviembre de 2023, un año después de la filtración, el periodista Guido Vasallo reconstruyó la trama de Lago Escondido en Filtraleaks.com (“Lo que dejó Lago Escondido: a un año de la filtración que sacudió el tablero político y judicial de Argentina”). Al hacerlo, dividió en cuatro partes los hallazgos periodísticos que surgen de los intercambios de mensajes. La primera y más significativa responde al viaje a Lago Escondido y los esfuerzos de los participantes por ocultar que el Grupo Clarín se hacía cargo de los gastos. Las otras tres partes no tienen que ver con el viaje directamente, pero surgen de la pinchadura del celular de D’Alessandro. La segunda se refiere a los intercambios del ministro con Silvio Robles, vocero del juez de la Corte Horacio Rosatti. En particular, el diálogo se centra en el fallo sobre coparticipación, en el que el máximo tribunal dispuso que el gobierno nacional le pagara a la Ciudad de Buenos Aires el 2,95% de los fondos coparticipables. Los mensajes revelan, cuando menos, una relación amistosa entre Rosatti y el macrismo, reflejada en una colaboración al filo de la ley en expedientes judiciales que eventualmente llegarían al tribunal supremo. En tercer lugar aparecen los chats de D’Alessandro con el juez federal Sebastián Ramos, que a la postre resultaría el juez que terminaría sobreseyendo a los participantes de la expedición patagónica. En cuarto lugar se destaca el diálogo del ministro de Larreta con “el zar de las grúas”, el empresario Marcelo Violante. Hasta que se conocieron esos chats, Violante manejaba la concesión del acarreo de vehículos en la Ciudad de Buenos Aires desde hacía más de treinta años y llevaba más de dos décadas operando con un contrato vencido y con un canon congelado al irrisorio precio de 55 mil pesos mensuales. En los chats filtrados el empresario sugiere el pago de coimas, pide que el ministro interceda ante la Justicia en su favor y también le solicita que intervenga ante el jefe de Gobierno para ayudarlo a ganar más licitaciones.

El escándalo empezó a gestarse el 17 de octubre de 2022, cuando el diario Página/12 publicó una nota de Raúl Kollmann e Irina Hauser titulada “Cónclave político judicial secreto en Lago Escondido para garantizar la impunidad de Mauricio Macri”. Allí se cuentan detalles del encuentro en la estancia de Lewis, del que participaron los jueces Ercolini, Carlos Mahiques, Pablo Cayssials y Pablo Yadarola; el jefe de los fiscales de la Ciudad, Juan Bautista Mahiques; el ministro de Seguridad porteño, Marcelo D’Alessandro; el empresario especialista en campañas digitales Tomás Reinke, y el exjefe de Legales de la Agencia Federal de Inteligencia Leo Bergroth. Según describe el artículo, estas personas llegaron en un avión privado al aeropuerto de Bariloche y subieron en vehículos que suele utilizar Lewis para ser trasladados hasta la estancia. La nota, sin embargo, no menciona a los directivos del Grupo Clarín.

Tres semanas después de la aparición de ese artículo se filtraron los chats a distintos medios. Primero aparecieron en https://breached.vc/. Luego el contenido fue subido a https://patagonianfacts.com/ pero rápidamente fue bajado de ese sitio. De ahí los chats fueron difundidos y analizados por varios medios. Los mensajes y audios provenían de un grupo de Telegram llamado Operación de Página/12, y otro más reciente y con un contenido muy similar, titulado Grupo Donato Contraataca. Esos chats y audios filtrados revelan una activa participación en esos grupos de Telegram de Jorge Rendo, presidente del Grupo Clarín, y Pablo Casey, su director de Asuntos Legales. Los chats también muestran que la empresa se habría hecho cargo del viaje en avión privado y de la estadía en Lago Escondido, y que la megacorporación mediática habría financiado en silencio otros viajes a los miembros del grupo, así como a otros empresarios, políticos y magistrados. El organizador del encuentro en Lago Escondido habría sido Rendo, quien en un audio filtrado confirmó la presencia en la reunión de “gente de La Nación”. El contingente llegó en un avión privado al aeropuerto de Bariloche y los integrantes subieron a los vehículos de Lewis y tiempo después viajaron en helicóptero a un centro de esquí cercano.

Según los chats, los grupos se crearon para generar una desmentida coordinada y falaz al artículo de Kollmann y Hauser. En los diálogos filtrados los participantes cranean maniobras para justificar el viaje. La salida preferida es conseguir facturas truchas; también barajan excusas como acordar que solo fueron a pescar. Sondean jueces para intentar frenar el avance de investigaciones y hablan con jefes editoriales y periodistas de Clarín, La Nación, C5N o Infobae, con el objetivo de que el viaje no se siga exponiendo públicamente. Uno tras otro, los mensajes hablan del seguimiento realizado por distintos medios, incluso denigrando a algunos como El Destape. Medios como Tiempo Argentino, Ámbito Financiero, Página/12 y El Cohete a la Luna replicaron capturas de pantalla antes publicadas en https://patagonianfacts.com/ que difundían diálogos como este:

Carlos “Coco” Mahiques

“No sé cómo consiguió mi cel un tal Ari Lijalad de El Destape. Me pregunta por el ‘vuelo a Bariloche’ con otros colegas y Marcelo. Le contesto negando o lo dejo sin respuesta?”.

Marcelo D’Alessandro

“A mí me escribió y a Juan también. Ninguno le respondimos…”.

Pablo Casey

“Yo lo dejaría sin respuesta”.

Leo Bergot

“Coco, no le daría bola. No lo conocés”.

Carlos “Coco” Mahiques

“Tengo ganas de bloquearlo. Medio hostil si los hay…”.

Leo Bergot

“Bloquealo si te molesta, o mandalo a la cola de los que la chupen”.

Captura de los chats.

En las capturas de pantalla se pueden ver claras amenazas a funcionarios públicos, como el caso de José Alejandro Glinski, director nacional de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA). A Glinski lo señalan como el responsable de que se hayan filtrado las planillas de vuelo. Buscan, en palabras de Mahiques, “cargarse” a la PSA.

De los documentos que aparecen en la causa surge que los implicados recibieron un servicio de masajes y volaron en helicóptero hasta lo alto del cerro Perito Moreno para esquiar fuera de temporada. Al expediente se agregaron las facturas de Flyzar, la empresa que alquiló el avión en el que viajaron. Un documento del 13 de octubre, el mismo día del viaje, muestra que Flyzar le cobró 120 mil pesos a cada uno. Hidden Lake, el nombre de la empresa que maneja la estancia, les extendió a todos los visitantes una factura por 605 dólares el 28 de octubre de ese año. Cobraron “servicio de alquiler” por un “evento 13/10/2022 al 15/10/2022”. Otras corresponden a Bergroth de fecha 17 y 19 del mismo mes por la suma de $ 120 mil y $ 60 mil respectivamente. “Estas últimas resultan posteriores a la fecha en que habría viajado y por un monto superior. Llama la atención que en todos los casos los pagos figuran como efectuados en la modalidad ‘contado’ y que el pago se realizara el mismo día del vuelo”, escribió la fiscal María Cándida Etchepare antes de que la causa pasara a Comodoro Py.

Hay un segundo chat filtrado que lleva el nombre Grupo Donato Contraataca. Reúne a los mismos miembros que el primero y el contenido es muy similar. Creado días después, parecen extremar los cuidados. Acusan el golpe de la filtración, son más discretos, piensan en estrategias y en ocultar lo máximo posible las evidencias del viaje. Además intercambian comentarios misóginos sobre la expresidenta del Consejo de la Magistratura, y quien da nombre al chat, Adriana Donato.

Apenas inaugurado el chat, el juez Julián Ercolini comenta: “El apellido Donato me lleva a pensar en mollejas”. “Molleja” o “molle” es el apodo de Pablo Casey. En el armado de la estrategia para zafar del viaje a Lago Escondido, el ministro D’Alessandro propuso al resto del grupo de Telegram: “Victimicémonos con que fuimos espiados, así el próximo viaje podemos llevar a Donato y nadie va a sospechar”. Carlos Mahiques aporta: “Para alegría del amigo PC”, todo indica que en relación con Pablo Casey, el gerente de relaciones institucionales del Grupo Clarín. Donato era, un mes después de la filtración, asesora del fiscal Mahiques, según publicó el diario Tiempo Argentino el 11 de diciembre de 2022 en la nota “El acuerdo Mahiques-Clarín y las sospechas de un sistema de espionaje”.

Quién es Julián Ercolini, el juez que manejó las causas más sensibles contra el kirchnerismo y recibió la denuncia de Fabiola Yañez | video 1

Juez Julián Ercolini.

El 29 de diciembre de 2022 trascendieron nuevas conversaciones de Marcelo D’Alessandro que parecen mostrar cómo este instruía al vocero de la Corte Suprema, Silvio Robles, la forma en que tenía que fallar en determinadas causas. Mientras, Robles le explicaba al funcionario porteño lo que debía hacer para que una causa llegara al máximo tribunal. La Corte acababa de fallar a favor de la Ciudad de Buenos Aires en un expediente en el que el gobierno de Horacio Rodríguez Larreta demandó al de Alberto Fernández por la quita de una parte de la coparticipación. De la filtración se desprende que el 9 de noviembre de ese año Robles, director general de la vocalía del presidente de la Corte, Horacio Rosatti, le envió a D’Alessandro el link de una nota titulada: “El juez Rosatti seguirá al frente del reclamo de CABA contra Nación por la coparticipación”.

D’Alessandro y Robles se conocen desde hace años. Según el diario PERFIL, llegaron juntos a la fiesta de cumpleaños del fiscal de la Ciudad, Juan Ignacio Mahiques, el 15 de agosto de 2023 en el restaurante El Secreto del Hotel Four Seasons. Bajo el argumento de la cercanía y la consiguiente incompatibilidad, el Estado recusó a Rosatti en la causa de coparticipación. El temor de parcialidad no fue tenido en cuenta y Rosatti siguió interviniendo en el caso.

El empleado de la Corte compartió la novedad con D’Alessandro con una frase irónica: “Espero que hagas sacar el ‘fallo Robles’”. Días más tarde, según los chats filtrados, entró a jugar la disputa que Juntos por el Cambio mantenía en aquellos días con el Frente de Todos por la integración del Consejo de la Magistratura. “En 5 te paso letra para que vos lo muevas”, le dijo el vocero de Rosatti, quien también preside el Consejo, sugiriendo el modo en el que Juntos por el Cambio debería seguir la discusión en la Justicia para birlarle una banca al oficialismo.

“Contencioso o pueden ir a la Corte considerando que hay que ejecutar la sentencia. Pero todo depende de quién (puede ser juez o alguien que sea considerado parte).Tienen dos opciones: o demandan donde está el expediente (que está en Corte o Contencioso) o nueva demanda en el Contencioso”, dicen los chats filtrados. Finalmente, Luis Juez, que peleaba por el lugar de Martín Doñate en el Consejo, se presentó ante el juzgado en lo Contencioso Administrativo Federal para reclamar una banca, pedido que fue rechazado y derivó hacia la Corte. El máximo tribunal le dio la razón habilitando su asunción y revocando el nombramiento de Doñate.

Otro tramo de las conversaciones filtradas involucra a D’Alessandro y el juez federal Sebastián Ramos. En los diálogos se tratan con una confianza llamativa: uno es “Tano” y el otro es “Seba”. El 23 de julio de 2021 Ramos felicita a D’Alessandro por su designación como ministro del gobierno porteño. En mayo de ese año Ramos le pide acelerar la entrega del cuerpo de una anciana fallecida que la policía retrasaba. “¡Estoy empujando todo lo posible! La fiscal es una pelotuda”, le dice D’Alessandro. Finalmente, el ministro consigue que le entreguen el cuerpo y el juez agradece que la familia de la fallecida fue atendida “1000 puntos” por el comisario. El ministro de Seguridad en ese momento contestó: “Era la idea amigo! Si no lo parto”. El último chat filtrado entre D’Alessandro y Ramos corresponde al 26 de enero de 2022. A las 23.30 Ramos le agradece a D’Alessandro por la entrega de un auto. Los motivos no quedan claros.

¿Y por qué interesa la relación entre D’Alessandro y el juez Ramos? Porque en diciembre de 2023 fue el propio Sebastián Ramos quien en plena feria judicial sobreseyó a todos los participantes del viaje a Lago Escondido del presunto delito de dádivas y negociaciones incompatibles con la función pública. A pesar del cúmulo de pruebas disponibles, transformó a los sospechosos de corrupción en impolutas víctimas de operaciones de espionaje. “Ha quedado demostrado en autos que existió una actividad de seguimiento irregular que contó con la intervención de una Fuerza de Seguridad y otros organismos del Estado, y que las intromisiones injustificadas que formaron parte de ese accionar ilegal derivaron en la vulneración del derecho a la privacidad de quienes han sido denunciados”, falló el juez. “No existen indicios de la comisión de un delito ni prueba alguna que permita dar apoyatura a dicha hipótesis y, por el contrario, se trata de acciones que deben quedar exclusivamente reservadas al ámbito de privacidad de los individuos”.

Mientras “Seba” apuraba una resolución para favorecer a su amigo de chat “Tano”, el sitio Chequeado.com citaba al experto Manuel Garrido, extitular de la Fiscalía de Investigaciones Administrativas de la Nación, para que dijera lo obvio: cualquier juez con voluntad de investigar Lago Escondido podría haber usado la información revelada sin necesidad de valerse de las capturas de pantalla hackeadas. “En este caso ya había una causa en curso por el delito de dádivas y la investigación podría apuntar a corroborar todos los elementos propios de ese delito prescindiendo de los chats, tales como el viaje, el acta de vuelo, la validez de las facturas, movimientos de dinero, testigos en el lugar, información verificable en registros virtuales, secuestro de celulares de los involucrados, por ejemplo. Todo eso tendría una fuente independiente de los chats y no invalidaría la prueba que se pueda obtener,” señaló Garrido.

Cerraron la causa contra el juez Ramos, acusado de esconder su nexo con un político y mentirle al Congreso - LA NACION

El juez Sebastián Ramos cerró la causa de Lago Escondido.

La cuarta tanda de chats que se publicó vincula a D’Alessandro con Marcelo Violante. Al frente de Dakota SA, desde 2014 Violante pagaba la suma fija de 55 mil pesos mensuales por la concesión de los acarreos, mientras para el infractor el costo no paraba de subir, de 350 pesos en 2014 hasta llegar a los 9.500 pesos este año.

Los chats parecen mostrar que D’Alessandro usaba su influencia en la Justicia porteña para hacerle favores a Violante y que el empresario retribuía esos favores pagando coimas.

El 14 de junio de 2019 Violante le escribe a D’Alessandro para que medie ante Carlos Rolero, fiscal penal de la Ciudad de Buenos Aires, y evitar así una probation contra el presidente de su empresa por violar una clausura. Ese mensaje de WhatsApp continúa y Violante pregunta: “¿Se podrá solamente pagar la multa sin la probation? Porque si no va a quedar el antecedente”. Violante hace referencia a Rubén Laghezza, titular de Brewda Construcciones SA, parte del grupo Dakota. “Sí, me acuerdo. Ya está para resolver. Yo hablo”, le responde D’Alessandro, quien le pide tiempo para hablar con el fiscal.

El 11 de julio Violante le escribe a D’Alessandro para decirle: “No pude juntar todo” y “antes de fin de mes te integro el 100 por ciento”. El empresario le asegura que tiene “60 verdes en dos sobres abiertos de 30 verdes cada uno” y “50 lucas que están descubiertas”. Dos meses más tarde Violante le avisa al entonces ministro de Seguridad que necesita verlo. Y agrega: “Por el chat que te mandé” y “de paso te llevo los 50 mil”. Diez días más tarde uno de los chats menciona al jefe de Gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta. La idea es hacer unos “negocios”.

A principios de 2020 Violante le pide a D’Alessandro que hable con José Luis Giusti, ministro de Desarrollo y Producción de CABA. El plan es avanzar sobre distintas licitaciones para la construcción de estacionamientos en la Ciudad. D’Alessandro le responde que se va a ocupar y el empresario le advierte que tiene miedo de que lo “caguen” porque “se presentaron unos cuantos”.

Tras la filtración, el entonces presidente Alberto Fernández anunció a través de cadena nacional que había instruido al Ministerio de Justicia para que se presentara ante el Ministerio Público Fiscal a fin de que se investigara el viaje de los magistrados, funcionarios y empresarios a Lago Escondido. “Parece evidente que el viaje existió”, dijo el presidente, hablando desde la Casa Rosada. “Y todo parece indicar que, sabiendo que el hecho se había convertido en noticia, quienes habrían participado del mismo se inquietaron ante el riesgo cierto de estar incursos en una serie de delitos tales como la percepción de dádivas y el incumplimiento de deberes de funcionario público. Contaban con una certeza: el principal grupo de medios de comunicación de Argentina garantizaría la no divulgación de los hechos. En apariencia, eran a la vez los convocantes al encuentro. Sabiendo eso, todos habrían comprometido sus mejores esfuerzos tratando de evitar que otros medios difundieran lo ocurrido. Por vez primera queda expuesto ante nosotros, con enorme contundencia, el modo en que ciertas corporaciones operan sobre funcionarios, jueces y fiscales procurando de ellos favores que, en muchos casos, buscan ventajas indebidas, mientras que en otros simplemente propician la persecución de aquellos que los enfrentan. Todo parece indicar que ha quedado al descubierto, una vez más, el deterioro de la calidad institucional en que han incurrido algunos jueces, fiscales, exfuncionarios y empresarios. Todos ellos involucrados en un perverso juego de cohechos que afecta gravemente el buen funcionamiento del Estado y, en particular, de la administración de justicia”.

La arenga de Fernández no tuvo mucho eco. A la semana la Cámara de Casación rechazó un pedido de su ministro de Justicia para que los implicados entregaran sus teléfonos celulares. En marzo de 2023 la Cámara Federal de Casación Penal resolvió que la investigación por el viaje a Lago Escondido saliera de la Justicia de Bariloche y pasara a Comodoro Py. En diciembre de ese año llegó el sobreseimiento de Ramos. Un año más tarde el Consejo de la Magistratura, por seis votos a cuatro, también desestimó la oportunidad de abrir una investigación.

Por otra parte, la investigación del hackeo tampoco llegó demasiado lejos. Se sabe quién lo habría realizado, un hacker misionero llamado Elías Ezequiel Nuñes Pinheiro. Pero no se sabe lo más importante: quién lo ordenó y quién subió la información a la web y alertó a los periodistas. Elías Pinheiro confesó haber accedido al teléfono de Marcelo D’Alessandro, pero declaró que él solo hackeaba líneas por 8 mil pesos cada una para un usuario de la dark web llamado “Eljuanxd”. De ahí no se pudo avanzar. La filtración tuvo lugar pocos días después del atentado contra Cristina Kirchner, en un momento de alta tensión política. D’Alessandro atribuyó la pinchadura al diputado y exagente de la SIDE Rodolfo Tailhade. A su vez Tailhade le dijo a Filtraleaks que él no fue. “¿Por qué D’Alessandro me señaló como un posible responsable de las filtraciones? Porque el día en que se conocieron yo hacía mi columna en la radio AM 530. Miré rápidamente los chats, agarré lo que más me interesaba, que era la conversación de Robles y D’Alessandro por los fallos de la Corte y con eso hice la columna de ese día. A partir de ahí me empezaron a señalar como que fui el primero que empezó a hablar, que yo sabía de los chats antes de que tomaran estado público, cosas que eran todas mentiras”. Desde la Policía de Seguridad Aeronáutica se hacen cargo de haber filtrado información sobre el vuelo a Lago Escondido pero aseguran que tampoco saben nada de quién mandó a hackear a D’Alessandro. Otras fuentes recuerdan que en ese momento Larreta y Bullrich estaban en plena interna, y no descartan que la filtración pudiera ser parte de esa disputa. El misterio sigue.

 

☛ Título: Filtraciones

☛ Autor: Santiago O’Donnell

☛ Editorial: Sudamericana

☛ Edición: 192 Páginas

☛ Publicación: Noviembre de 2025

Datos del autor

– Santiago O’Donnell es periodista. y actualmente dirige Filtraleaks.com, el primer sitio dedicado exclusivamente a información sobre filtraciones. Cumple tareas como editor jefe de la sección El Mundo de Página/12 y mantiene el blog santiagoodonnell.blogspot.com.ar.

Como docente, enseña periodismo en la sede local de la New York University, donde incluye un curso acerca de filtraciones y filtradores, y dirigió la Maestría de Periodismo de la Universidad de Buenos Aires.