Chelsea Manning: «las conexiones humanas están a la baja»

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Desde que fuera responsable de la mayor filtración de datos de la historia, allá por 2010, la vida de Chelsea Manning, ex-soldado del Pentágono y analista de inteligencia, ha sido de todo menos cotidiana. Luego de estar en prisión entre 2010 y 2017, fue indultada por Obama y reingresó en la cárcel en 2019 por no declarar en contra de sus compañeros de Wikileaks. Todos los cambios de esa época –transición de género incluida– la han convertido en una persona muy crítica sobre la deriva política global. Tras ser liberada en el 2020, ha dejado atrás las apariciones vinculadas con su pasado.

Vive en Nueva York y se dedica a la ciberseguridad, “es lo que me hace pagar las facturas”, pero en su charla en el Mozilla Festival en Barcelona habló de todo menos bien de esos “pequeños rectángulos a los que confiamos todo y llevamos permanentemente en el bolsillo”.

-Ha declarado que nos están vendiendo la evolución de la IA como algo inevitable, desde una visión de túnel.

-Sí, estamos muy enfocados en las regulaciones y en la idea del sistema como poder, pero las conexiones humanas están a la baja.Creo que tenemos problemas sociales profundos que estos sistemas explotan y agravan.

¿No cree que la IA o alguna de estas tecnologías nos pueda ayudar a solventarlos?

-Tampoco creo que sea eso lo que causa el daño, pero sí el hecho de que sigamos quitando los bancos de los parques y nos dediquemos a demonizar a nuestros vecinos.

-Un amigo mío piensa que la tierra es plana. ¿Qué le diría?

-Esto tiene su razón de ser en el mundo en el que vivimos, donde todo es un debate constante. La gente está abrumada, busca sentido y lo encuentra en estos rectángulos que nos dan acceso a visiones del mundo conspirativas como esta, que nos hacen sentir especiales y empoderados. Como una suerte de información secreta a la que nadie tiene acceso, menos mis amigos y yo. Así que intentaría ser empática y decirle: “es interesante que pienses esto, yo pienso distinto, pero quiero que sepas que más allá del desacuerdo, estoy aquí para escucharte”. Construir vínculos de confianza y comunidad con estas personas es más prioritario hoy que ponerse a discutir con hechos.

-En países donde hay censura, ¿Cómo pueden beneficiarse los periodistas de la tecnología?

-Hay herramientas para eso: VPNs, Tor… Pero hemos llegado a un punto donde simplemente con revelar las cosas que hace un régimen autoritario no basta. Estamos cansados, abrumados con tanta información. Es lo que está haciendo tan difícil a los periodistas llegar a la gente, además de un sistema de monetización que busca maximizar la fidelización y tiempo en las plataformas. Lo que, por otro lado, crea estos “túneles” alrededor de lo que revela la información… y es uno de los motivos por los que están apareciendo estos regímenes autoritarios híbridos que describe Steven Levitsky.

-¿Qué son?

-Se trata de modelos donde hay algunas instituciones democráticas liberales –oposición, cortes, leyes–, pero son débiles. El régimen se asegura de que haga lo que haga la oposición, se mantiene gobernando. Creo que ha habido un auge de esto y necesitamos encontrar maneras de contrarrestarlo. Porque uno de sus problemas es que es muy difícil usar la vía democrática. Ya que si te vuelves demasiado popular, te arrestan.

-¿Deberíamos buscar espacios fuera de la tecnología para compartir la información?

-Un periodista tiene que concentrarse en hacer su trabajo, que es recoger información, recopilar fuentes y cosas así. Sin embargo, este rol tiene sus limitaciones. Tenemos que asumir que simplemente revelando información sobre algo y consumiéndola de forma pasiva, no se consigue el efecto que tenía hace 20 años. Y es una mierda, pero eso no significa que no sirvamos para nada, sino que tenemos que imaginar otras formas de hacerlo.

 

Crédito La Vanguardia.