Las filtraciones de los vínculos del banquero preso Daniel Vorcaro conocido como el Jeffrey Epstein brasileño, con los políticos, jueces y empresarios más poderosos de Brasil, marcaron el ritmo de la campaña presidencial en Brasil. Esas filtraciones cruzadas de uno y otro bando terminaron mostrando lo que el poder de los dos lados intentaba ocultar. Y eso que las filtraciones son el último refugio del periodismo y casi todo lo demás se funde con la publicidad y/o la propaganda.


